Fútbol femenino: debate y oportunidades

Martín Guzmán Vela: 32 años, nacido en Quito, director de la revista digital Tercer Fútbol y periodista deportivo y político, con 16 años de trayectoria en medios digitales, radiales e institucionales.
Máster en Comunicación Política por la Universidad de Sevilla y actual estudiante de director técnico en la Escuela de Entrenadores César Luis Menotti.

Desde los últimos meses de 2021, he podido seguir al fútbol femenino y dar cobertura para Tercer Fútbol (revista digital radicada en Quito), con énfasis en la Selección Ecuatoriana, presenciando e informando sobre partidos ante selecciones como Perú, Argentina y la Venezuela de Deyna Castellanos. Esta experiencia es algo que tanto a mí como al medio nos ha permitido crecer profesionalmente. Previo a estos eventos, para mí el fútbol femenino era algo que sabía que existía pero lo había visto pocas veces por televisión y del que poco y nada conocía. No tenía mucha información sobre sus equipos, selecciones, jugadoras, etc. Hasta cierto punto, me resultaba aburrido, pero creo que esa percepción estaba arrastrada por una corriente machista que considera que “el fútbol femenino no es fútbol”, algo que he escuchado muchas veces, penosamente.


Ya adentrándome un poco en este ambiente, pude observar muchísimas realidades que no me esperaba y que me agradaron e identificaron. Me gustó bastante lo que vi en cancha y que varias veces ya no se mira en el fútbol masculino y, más bien, son aspectos que se rechazan o son mal vistos. Vi lealtad entre jugadoras, un verdadero fair play, motivación y compromiso con lo que estaban haciendo: jugando al fútbol. Quizás el aspecto técnico y táctico tiene ciertas falencias todavía, pero no por eso deja de ser fútbol y estoy seguro de que es algo que a futuro se fortalecerá con trabajo en formativas y capacitación.


Debido al desconocimiento y poca cercanía, a veces resulta complicado opinar sobre el fútbol femenino y sus necesidades, pero, por ello, desde el periodismo, en mi caso desde Tercer Fútbol, consciente de que merece apoyo y percepción a corto, mediano y largo plazo, es válido acudir a los protagonistas del ámbito y que nos compartan su postura, su experiencia, sus conocimientos e ideas y así, además de difundir su contexto, formarnos un criterio más argumentado y completo. Todo ello, a pesar de que en muchas ocasiones he recibido negativas o simplemente desinterés ante alguna intención de entrevista o colaboración para informar sobre el fútbol femenino. Esto al parecer es algo nato del deporte a nivel profesional, pero que demanda autocrítica y el replantearse algunas cosas, como perder el miedo a lo mediático, lo cual no quiere decir que se deje de ser prudente ante la exposición. Esto me parece que es parte de lo que implica un proceso que da sus primeros pasos y apunta a expandirse.


El otro día sostuve una amplia charla con un amigo, hablamos durante horas sobre el tema y él me indicaba que el fútbol femenino en Ecuador, tomando en cuenta el contexto que él percibía, ya cuenta con un amplio apoyo, a lo que yo respondí que se ha avanzado en muchas cosas, pero todavía faltan diversos aspectos a desarrollar. Fue un debate complejo, pero nutritivo, ya que finalmente llegamos a ciertos puntos en común. Por ejemplo, hablar de que una futbolista gane lo mismo que un futbolista a un nivel millonario es por ahora ilusorio, más allá de la sobrevaloración del balompié moderno, pero sí es realista que por lo pronto a la par del fútbol masculino las jugadoras profesionales sí puedan percibir sueldos dignos y que el personal que trabaja en el entorno pueda vivir adecuadamente de este oficio.


En cuanto a imagen y difusión institucional, a veces se observan en las redes sociales de ciertos clubes grandes diseños y producciones en referencia al fútbol masculino, pero no pasa lo mismo con su rama femenina, lo cual es por simple desinterés, ya que esto es algo en lo que sí se puede dar apoyo paralelo. No veo justificación para que en redes sociales una publicación del equipo femenino no guarde igual estética o contenido que uno del ámbito masculino. Otro ejemplo es que, a pesar de que continuamos sumidos en la pandemia por COVID-19, muchas veces los partidos del balompié femenino se desarrollan a puerta cerrada, como pasó con las últimas fechas FIFA que sostuvo Ecuador en Quito a finales de 2021, cuando a la par la Liga Pro y los partidos de la selección masculina se los hacía con la presencia de gente en las gradas.